¡El amante quiere crear porque desprecia! ¡Qué sabe del amor
el que no tuvo que despreciar
precisamente aquello que amaba! Vete a tu soledad con tu amor y con tu crear, hermano mío; sólo más tarde te seguirá la justicia cojeando. Vete con tus lágrimas a tu soledad, hermano mío. Yo amo a quien quiere crear por encima de sí mismo y por ello perece.










domingo, 16 de mayo de 2010

Los ojos mirando hacia abajo, ambos, atentos. Mano firme. El golpe. Como un rayo se para la mirada. Ahí está. Otra vez. Deseándola. Más sueños. De vuelta a la noche consume más sueños. Cómo hacer para no morir y renacer? Un cigarro y otro. Sólo se muere una vez. Y así fue, dijo, gritó: no consigo la muerte sino estoy vivo, y no lo estoy; una parte más de aquello que comenzó a expandirse, y así voy viaja en mí la expansión. Y pasará y quizá es ahí donde confundido busco la muerte.
Nuevamente la mirada baja. Ambos ojos se precipitan. Y allí quedan. Casi a la espera de otro golpe, grito.

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tengo dentro de mí un lago solitario que se nutre a si mismo, pero el río de mi amor se lo lleva hacia el mar.
Asi habló Zaratustra