Luego de vagabundear por la ciudad
sus dos vasos de vino en el bar lo detuvieron.
Indiferente a su alrededor Harry los bebió,
la luz en su habitación esa noche no se apagó.
La botella de vino
que siempre estuvo en el rincón se fue vaciando
mientras la hoja lentamente se iba llenando,
Harry se leyó las notas que nunca escribió.
Amó su desesperación,
y admiró su asco.
Calma y seca la noche transcurrió, revelando
lo que mil veces entendió,
sin un segundo de agitación
y con mucha desesperación,
comprendiendo su anulación; describió,
sin intención de mostrarse vivo.
Pudo ver su corazón fragmentado,
pudo ver al lobo dominando,
arrancando cada hoja de su libro
riendo en cada lágrima que caía
y congelando con el frío aliento de su risa cada segundo de ilusión.
La luz en su habitación esa noche no se apagó
Harry desvelado continuó
recorriendo cada paso que había dado.
Sus ideas saltaban como siempre...no había sorpresas
Áridas
deshidratadas,
eran espinas para él,
púas de algún cactus seco, que se prendían en su piel,
púas que no le permitían apoyarse
ni descansar en ningún banco o cama,
solo estando de pie podía sentirse bien,
y que mal se sentía,
y que bien estaba.
jueves, 9 de julio de 2009
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tengo dentro de mí un lago solitario que se nutre a si mismo, pero el río de mi amor se lo lleva hacia el mar.
Asi habló Zaratustra
Asi habló Zaratustra
