Por momentos me siento seguro. Me sube un rayo desde los pies, carga todas mis neuronas, las deja llenas de energía y se va por mis ojos directo hacia el cielo.
Me tiemblan las manos, no de débiles nervios sino de una intensa fuerza, un “ya!” incontrolado, el grito de un sol naciendo.
Conozco la formula, me alzo y veo todo desde arriba, si…todo está a mis pies. Puedo ver el mundo, soplo y se agitan los mares, grito y todos escuchan, puedo ver el mundo. Mis ojos ven distinto, ya no son los de antes, pueden adivinar la intensión de tu risa, el motor de tu corazón. Puedo sentir el calor de tu sangre y el de tu voz. Estás cerca, lo sé.
Veloz, un pensamiento cruza mi cabeza, se detiene la respiración y un segundo se me estanca en el pecho. Caigo desplomado al suelo, lloro nervioso, un dolor punzante no me deja pensar, y me ahogo desesperado.
Me levanto… busco reconocer el lugar, no puedo no lo reconozco. Enciendo un cigarrillo y empiezo a caminar. Ando perdido por largo rato, mi lucidez va y viene. Desaparece. Me encuentro con personas, personas aburridas. No despiertan mi corazón, no lo veo brillar, no ocupa to mi pecho, se queja. También se aburre. Y me envicio. Conozco las drogas, las pruebo, me gustan, las vuelvo a usar, me vuelven a gustar. No me fallan. Parecen fieles. Me encierro y duermo, sueño. Otra vez la misma pesadilla, ese mismo sueño molesto que una vez atormentó mi noche. Vuelvo a despertar, salgo de mi habitación. Entro al baño me miro al espejo y él me devuelve la imagen de un diablo. Un diablo me mira y se ríe!
...25/4/08...solymar

No hay comentarios:
Publicar un comentario